La caléndula (C. officinalis) nos acompaña desde hace siglos. Originaria de la región mediterránea, esta florcita amarilla tiene una larga historia de uso tradicional –¡existen referencias desde Plinio el Viejo!–, especialmente vinculada al cuidado de la piel, pero no solamente.
En la Edad Media tiene una aparición estelar, por ejemplo, en obras como la Physica de Hildegarda de Bingen. Hildegarda (1098-1179), la famosa abadesa y visionaria, la menciona bajo el nombre Ringula y registra distintos usos medicinales, entre ellos aplicaciones externas para determinadas afecciones del cuero cabelludo.
Más de seis siglos después, en 1753, Carl Linneo incorporó la especie a su sistema de clasificación botánica bajo el nombre que todavía utilizamos: Calendula officinalis.
Al día de hoy, la ciencia moderna estudia sus propiedades y algunos de sus efectos cuentan con amplia evidencia experimental y clínica.
En la cosmética natural es uno de los grandes caballitos de batalla. Acá te cuento por qué.
Sus beneficios
Conocida popularmente como la flor maravilla por sus múltiples beneficios, la caléndula es una flor silvestre: sí, la podés tener en el patio de tu casa o en el balcón de tu departamento, sólo necesita sol, agua y tu mirada cariñosa (no se enojen los profesionales de la agronomía y el jardín: por supuesto, una buena tierra y sustrato, entre muchos otros factores ambientales, también influyen).
Pero vamos a lo que más nos interesa: ¿por qué es una gran aliada de las pieles sensibles?
Principalmente por sus propiedades antiinflamatorias. La investigación científica ha estudiado especialmente esta cualidad, dada por sus triterpenoides.
También se investiga su participación en procesos de reparación y cicatrización de la piel y, según el tipo de lesión, ha demostrado resultados muy favorables.
Las pieles pitta
Desde la mirada del Ayurveda, podemos relacionar la extrema sensibilidad con el dosha pitta, asociado al fuego: pieles que reaccionan fácilmente y se encienden frente a los estímulos, ya sean internos (emociones fuertes, un vasito de vino) o externos (calor intenso).
También son sensibles las pieles recién llegadas al mundo, al otro lado de la piel de su mamá: ésas a las que todo las sorprende y les acontece. Naturalmente, frente a lo nuevo, sí: reaccionan.
Por todos sus beneficios demostrados, la caléndula es un ingrediente imprescindible en fórmulas pensadas para dar calma a las pieles sensibles.
Cómo la usamos
Te cuento que hay distintas formas de extraer sus principios activos: sus flores pueden macerarse en medios oleosos o en medios acuosos, según la necesidad de cada fórmula cosmética. En Camalotal aplicamos los dos métodos de maceración, apoyándonos en la versatilidad de esta flor, para aprovechar mejor todas sus cualidades.
Si buscás una fórmula con este ingrediente podés conocer nuestra línea para embarazo, bebés e infancias, donde está presente en: la Crema facial para pieles sensibles, el Óleo calcáreo, la Pomada cicatrizante y, por supuesto, el Óleo de caléndula.
También la incorporé, en la línea facial, al Sérum gel antioxidante. Junto a los extractos botánicos de té verde y malva, aporta polifenoles, mucílagos y otros compuestos bioactivos que ayudan a calmar, proteger y regenerar la piel.
Por último, en la Crema corporal, la caléndula macerada en aceite de almendras favorece la regeneración cutánea y nutre la piel con preciosos ácidos grasos y compuestos bioactivos.
